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Día del niño y la industria de la celebración

Por: Alan Vázquez 

@AlaN_11_

 

El día del niño se ha convertido a lo largo de los años en una fecha de convivencia social para los niños y adultos que se desenvuelven principalmente en un ambiente familiar; además son celebrados en las escuelas, en diversas áreas de recreación y otros espacios que se unen a festejar la etapa más divertida de todo ser humano: La edad de la inocencia. Pero si nos detenemos a pensar un momento y analizar la estructura de esta celebración, ¿qué es lo que vemos?, ¿quién celebra a quién? Y lo más importante ¿quién es el principal beneficiado en la fecha?

En primera instancia vemos a los principales actores de esta fecha, los niños quienes identifican en este día un acontecimiento en el que por su edad son recompensados con algún juguete o artículo de su gusto personal o el de sus padres, debido a la influencia social y cultural en el que estén -de acuerdo con un estudio presentado por Datanálisis- entre 50 y 60 por ciento de las peticiones que hacen los niños son complacidas por sus padres. Está costumbre de obsequiar algo marca a los pequeños durante su crecimiento en cuanto a esperar algo material este día, no digo que en otras familias realicen más actividades como una fiesta especial, salir a comer algo que a los niños les guste o hasta un viaje al lugar al que siempre soñó con conocer, como dije anteriormente dependerá del entorno sociocultural, lo sobresaliente es darnos cuenta que la fecha es marcada generalmente por un objeto más que por una oportunidad de integración de los padres con los hijos, sin tomar en cuenta la tendencia de juguetes o artículos que hoy en día los niños piden y que cada vez están más orientados a una diversión individual por ejemplo: las tablets, consolas, smartphones, entre otros.

En el caso de los padres; identificamos por un lado que siguen las formas de celebración que ellos vivieron de pequeños y por otro lado a raíz de varias platicas que tuve con distintas personas (mamás, tíos y uno que otro soltero) identifiqué que además de la existencia del regalo del día en su infancia, la idealización iba más por la necesidad de que al ser un día tan esperado existiera una convivencia familiar como una comida o una salida; sin importar el lugar siempre y cuando se sintiera como un día diferente a demás. Por otro lado las instituciones académicas han absorbido el rol de generar en ese día un ambiente de convivencia con los niños mediante diferentes actividades lo que deja en los padres -de alguna manera- con un sentimiento de… “El día se cubrió con la celebración en la escuela y el regalito en la casa”.

Entrando en el terreno de la industria infantil compuesta por jugueterías, tiendas de ropa, dulcerías y entretenimiento, vemos que la principal actividad que realizan es la exposición publicitaria de sus productos más atractivos e innovadores, sabiendo ya de antemano que este ritual se ha vuelto una costumbre mexicana del premio por el acontecimiento la industria misma sigue sin ofrecer una experiencia verdaderamente única y diferente para su mercado más legítimo: los niños.

Ante este panorama en el que los códigos de la celebración están orientados a la “convivencia, la familia, el reconocimiento y la diversión”  las empresas que componen a la industria infantil tienen grandes oportunidades no sólo de generar estrategias de ventas masivas si no de posicionarse dentro de la celebración más importante de su mercado mediante activaciones que provoquen emociones y generen experiencias que a través del tiempo estos niños crecerán teniendo un gran recuerdo de esa marca que los hizo sentir un día del niño único.

Ahora antes de celebrarlo habrá que preguntarnos ¿Realmente qué es lo que esperan nuestros hijos de este día además del regalo? 

1 Comment

  1. Guadalupe
    - Responder

    Muy buena reflexión. Yo me acuerdo de mi infancia pasar el Día del Niño increíblemente. Una vez me llevaron a la tienda de Hello Kitty y recuerdo una alberca de plástico repleta de sorpresas con envoltorios padrísimos y tu podías pescar el que quisieras con una caña.

    Claro, antes tenías que comprar algo 🙂

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